miércoles, diciembre 28, 2005

Una poca de resaquinha

Bon dia! Y sigue la vorágine de fin de año. Y siga y siga el bailéeeeeeeeeee.

Ayer tuve mi cuota mística. Me fuí nomás hasta Mataderos a la iglesia de San Pantaleón. Tan mística fué que llegué justo en la bendición.
Con la mano extendida en alto, rezamos la oración de San Pantaleón. Con todo ese sentimiento tan especial de estar recibiendo quién sabe qué energía, qué bendición, qué misterio. El cura dijo que podíamos hacer la señal de la cruz sobre cualquier persona que esté enferma y darles esa bendición que habíamos recibido.

Es extraño, pero antes cuando era chica ese tipo de cosas no las decían. Me refiero a que uno tenía los curas, y únicos "habilitados" para bendecir. Ya cualquier mortal lo puede hacer. Y de hecho internamente creo que cualquiera está habilitado de hacer transmitir la fé a aquel necesitado que le hace falta. La suficiente como para generar el milagro. La necesaria para mover montañas. Guarda que se viene el tsunami tambien.

Bueno dejando de lado la asociación de ideas y pasando a un terreno totalmente terrenal. Tambien tuve la inauguración de un restó brasilero. Muy ricos los bocaditos, bruschettas y gazpachos. Intercepté cuantos mozos y mozas me dejaron. Piquete gastronómico. Pero a lo que le dí sin piedad fué a un Absolut con cítricos machacados y hielo que me preparó un barman. Se lo elogié y quise darle con eso mi agradecimiento por su esmero. Luego nos trasladamos a otra barra pero de bebidas (vinos y champagne) y me decidí por un par de copas de rosado. Un toque sutil inspiración de champagne (quiero decir que le robé champagne a mi amiga). Y fué ahí cuando mis amigos decidieron que era hora de ir a comer algo más contundente. Y la contundencia vino por el lado del sushiiiiiiiii.

Allí partimos sin prisa pero sin pausa. Y con paciencia esperamos la mesa que no terminaba de desocuparse. La espera fue en la barra cómodamente instalados para dicho fin, pero una moza se empeñó durante toda la noche en pasar por entre nosotros, la barra y la columna. Tenía tooooodo el resto del local para pasar pero no, ella quiso hacernos sentir que molestábamos. PERDON!?!?!????? Hayyyy esta gente gastronómica moderna que no tuvo tiempo de aprender educación y buenas costumbres y UBICACION!!!!. Se salvó de un speech de parte de mi amiga, pero sinceramente yo quería relajarme en el baño turco en el que nos tocó esperar. Turco porque de ese lado del local se les había roto el aire acondicionado. Afortunadamente el fresco apareció cuando llegó el momento de ubicarnos en nuestra tan "querida" mesa.

Los sushi mixtos y de salmón comenzaron a desfilar con demora pero le dimos su merecido. Luego de 5 bandejas que fueron aniquilidas por nuestros insaciables apetitos, supimos que era momento de tomar un respiro para decidir partir y volver a nuestras casas.

Y sí. Sushi, Caipi, Rosé, Champooooooo Salú!